mayo 01, 2007

Cartas desde la Tierra

La verdá, nunca me había interesado leer a Mark Twain, no es de mi estilo, creía yo. Pero, por ahí, alguien recomendó este libro y me entró la curiosidad. Lo publicaron varios años después de la muerte del autor, porque a su hija le escandalizaba que la gente supiera que su padre escribía -y pensaba- esas cosas. Tiene capítulos muy cortos y ágiles y es buenísimo (cabe decir que Mark Twain era humorista), para la época sí debío haber sido terrible xD
Trata de un ángel que estaba ocioso, vino a la Tierra a pasar el rato, y, oh, se sorprendió de todo lo que hacían los humanos. Entonces, envió varias cartas a sus amigos, contándoles las aventuras y curiosidades que veía. Es citable al completo, pero de muestra, un botón:

Aquí hay algo curioso. Todos creen que mientras estuvo en el cielo fue severo, duro, fácil de ofender, celoso y cruel; pero en cuanto bajó a la tierra y tomó el nombre de Jesucristo, asumió el papel opuesto. Es decir, se volvió dulce y manso, misericordioso, compasivo, toda aspereza desapareció de su naturaleza, reemplazada por un amor profundo y ansioso por sus pobres hijos humanos. ¡Sin embargo, fue Jesucristo quien inventó el infierno y lo proclamó!

Esto equivale a decir que como manso y suave Salvador fue mil billones de veces más cruel que en el Antiguo Testamento. ¡Oh, incomparablemente más atroz que en sus peores momentos de antaño! ¿Manso y suave? Luego examinaremos este sarcasmo popular a la luz del infierno que inventó. Aunque es verdad que Jesucristo se lleva la palma por la malignidad de tal invento, ya era lo suficientemente duro y desapacible para cumplir su función de Dios antes de volverse cristiano. Al parecer, no se detuvo a reflexionar que la culpa era de Él cuando el hombre erraba, ya que el hombre sólo actuaba según la disposición natural con que Él lo había dotado. No, castigaba al hombre, en lugar de castigarse a Sí mismo. Aun más, el castigo generalmente sobrepasaba a la ofensa. A menudo caía, también, no sobre el ejecutor de la falta, sino sobre algún otro: un caudillo o jefe de comunidad, por ejemplo.

“Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con la hijas de Moab”.

“Y Jehová dijo a Moisés: toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel”. ¿A ustedes les parece justo? No parece que los “dirigentes del pueblo” hubieran cometido adulterio y, sin embargo, a ellos se los colgó en lugar del “pueblo”.


Y está en Wikisource, a leer, a leer.

1 comentarios:

Transmizion_Interrumpida dijo...

Es tan * -*

de esas cosas que nunca te imaginas leer cuando estas agarrando blogs al aZar solo para entretenerte xD

genial ... bueno ...

Se va--

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